
No es la primera vez que como carroñeros se aprovechan de la desgracia ajena, más bien es su forma normal de proceder, ya que su fin último es el dinero.
Una duna donde pintar palabras con un palo y esperar que el viento las borre. La huella es la efímera unión entre el pie y la arena.

Mi amigo Julián Garrido me envía este artículo de Arturo Pérez Reverte del año 1998, en el que cómo un visionario se adelantó a la situación actual. Es largo pero merece la pena.
Acabo de leer un magistral artículo de Manolo Saco, en su blog, titulado "El calambur o el arte del insulto" y aunque el objetivo del mismo no es sacar las vergüenzas y turbar el ánimo de nuestra insigne lideresa, a mi me ha recordado la extraña sensación que me produjeron sus declaraciones a la vuelta de Bombay.
La descripción que hizo la “condesa descalza”, (antes condesa de Murillo) de su valiente huída, en la que se vió obligada a pisar la sangre que había en el suelo, dejó escapar una frase que pasó desapercibida y es la que a mi me llegó. Dijo: "...pisando encima de la sangre que aún no habían limpiado" .¡Hay que ver cómo está el servicio, Esperanza! En vez de recoger con prontitud esa suciedad, seguro que andaban por ahí, escondidos para que no los mataran los terroristas. Mi duda es si iba descalza para que no se le mancharan los zapatitos o es que se siente identificada con Ava Gardner. Quizá lucía unos Blanik (los famosos "Manolos") y no está la crisis para derroches.

No salgo de mi asombro al ver las imágenes del juicio por el asesinato alevoso de Charo. Si Charo, para los amigos,porque la mendiga del cajero a la que mataron, tenía nombre, Rosario Endrinal, para más señas.