Una perla al día

viernes, 9 de mayo de 2008

La amistad, el amor y otros espejismos


Hoy he tenido una buena conversación, con uno de mis tres amigos. De esas que te dejan buen sabor de boca y la sensación agridulce de interrumpirla en lo mejor. Por ello dejo aquí unas pinceladas de lo que se ha quedado en el tintero.
Con el paso del tiempo, vamos descubriendo que esos sentimientos que idealizamos tanto y que en algún momento, todos creemos sentir o merecer, son muy diferentes a la idea que nos formamos de ellos.
El amor es egoísta por naturaleza y no hay ningún amor que resista eternamente no ser correspondido, salvo en novelas y pastelones fílmicos. Cuando amamos, reclamamos la reciprocidad del amado en la misma proporción e intensidad que lo otorgamos y en nuestra fantasía creemos que es así, a pesar de que todos pronunciamos frases como: "...y yo más" .
Cuando estamos enamorados, nuestra visión opaca los defectos del ser amado y si dejamos de estarlo convierte las virtudes en vicios insalvables.
Con la amistad, que a menudo confundimos con el amor, sucede algo parecido. La que se escribe con mayúsculas, la heroica, la que hace prevalecer las necesidades del otro sobre las propias, habita únicamente (y cada vez menos) en el cine o encerrada entre páginas.
Debemos conformarnos entonces con los sucedáneos (algunos extraordinarios) que el destino nos pone en el camino y lo que no cabe la menor duda es que en este desierto lo único que da sentido al caminar de la caravana es la búsqueda de esos espejismos, incluso para aquellos que vivimos por que no tenemos otra cosa mejor que hacer.
Por cierto la foto la hice ayer y se la dedico a los pocos amigos que atesoro, que tan mal cuido desde hace tiempo, y a las todavía más escasas personas que algun día me dijeron, te quiero.

2 comentarios:

Griselda dijo...

Yo brindo por esos escasos espejismos que la vida me regala.
Bonita foto, te felicito.

Arturo dijo...

Son los que le mantienen a uno vivo