Una perla al día

sábado, 10 de mayo de 2008

La realidad y el oásis


Retomando el soliloquio de ayer, he decir que el espejismo mientras dura es infinitamente más real que el propio oásis.
Discernir la línea que separa lo real de lo irreal, en ocasiones es imposible y solo la decepción nos proporciona unas nuevas coordenadas, que en ese momento nos parecen más exactas, aun sin serlo.
Estos golpes de brújula nos desorientan y algunas veces, como solución fácil nos refugiamos en la jaima de la superficialidad y el hedonismo.
Cuando uno alcanza cierta edad, no deja de caminar en pos de esos traicioneros reflejos y se aferra a ello con más fuerza que en la adolescencia, pero lo hace envenenado, sabiendo que una vez más encontrará arena al final del camino, deseando equivocarse y disfrutando de la visión del horizonte que guia sus pasos.

2 comentarios:

Jose dijo...

No dejo de leerte en cuanto puedo. Lo de participar más ya es otro cantar, es casi un reto en estos momentos. Parece ser que en la actualidad transito por una desmotivación existencial que me tiene absolutamente estático y entregado. Lo malo es que mi conciencia no participa de esa misma laxitud y me pincha a menudo por éste y por otros lamentables abandonos. Por el mío propio más que por ninguno.

Allá por mis comienzos en el cibermundo escribí algo sobre la amistad, el amor y también, cómo no, sobre la conciencia. Intentaré hacértelo llegar. Conceptos y sensaciones muy parecidas a las que describes.

No puedes apreciarlo, es imposible, pero de algún modo te hago compañía. Hay personas que habitan mi pensamiento de vez en cuando, sobre todo en momentos en que transito buceo mi mundo interior. Tú eres una de ellas, porque, con tus cosas, me ayudas a ver las cosas desde un punto de vista que me ayuda a aprender. Ese es mi reto, aprender cada día. Un abrazo, Mr. Karras, y besos para tus dos flores.

Arturo dijo...

Mi jaima no tiene puertas, pero si las tuviera, siempre estarían abiertas para ti.