
Mi buen amigo, Eneko, vuelve a ilustrar el dilema que en estos días el juez Garzón ha puesto en las primeras páginas de los periódicos. Lo que unos llaman reabrir heridas, otros lo llamamos dignidad o justicia para los olvidados.
Una duna donde pintar palabras con un palo y esperar que el viento las borre. La huella es la efímera unión entre el pie y la arena.
La noticia de que la Iglesia española, ha decidido movida por la mala situación económica, disolver definitivamente su mayor firma de inversión, Umasges, que llegó a controlar participaciones valoradas en más de 10 millones de euros, me ha sorprendido. Pero me sorprende aun más que cuando voy a buscarla, para colocar el enlace, ya no figure en la página inicial del diario.



