Una perla al día

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Este país


Si este mundo está loco, nuestro país no contribuye a bajar la media.
En la segunda semana de septiembre en Tordesillas rinden honores a la Virgen de la Peña, y para celebrarlo matan un toro a lanzazos y le arrancan los testículos. La Virgen debe sentirse muy honrada con esta ofrenda, porque se la repiten cada año. El espectáculo está patrocinado, reglamentado, subvencionado e impulsado, por el Ayuntamiento de Tordesillas. Se obliga a este animal a correr para cruzar el puente, mientras le clavan lanzas, y cuando llega a la vega del otro lado del río, ya se le pueden dar lanzazos mortales; antes, sólo lanzazos para herirlo y/o atravesarlo. Cuando cae, el autor del teórico ataque mortal, recibe de premio los testículos del animal y los pasea clavados en la punta de su lanza. Como premio, el Ayuntamiento le da, a parte de las criadillas, una insignia de oro y una lanza de hierro forjado.
Este años más de 30.000 espectadores han presenciado la agonía de Valentón, que así se llamaba el bravo que han utilizado para honrar a su patrona.

7 comentarios:

Cristina Catarecha dijo...

Me parece algo tan salvaje, tan penoso y tan indigno que me duele el alma tan sólo al leer este post. Supongo que esos 30.000 espectadores deben sentirse ahora mucho mejor tras reafirmar su lado bestial.
Y nos quejamos del mal trato a los animales, de los abandonos.... mientras haya quien proteja todo eso desde las altas instancias, mala y desigual batalla llevamos.
Al ayuntamiento de Tordesillas deberían retirarles cualquier subvención y dejarles con lo justo (amén de prohibirles semejantes torturas y hacerles pagar por las ya cometidas).
El mundo es injusto y hay quien aplaude por ello.
Siento vergüenza, mucha vergüenza.

Un abrazo.

Arturo dijo...

Querida mentora, ya somos dos los que sentimos vergüenza. Pero si me permites te diría que no llames bestial, al lado más podrido del ser humano, pues la bestias sólo muestran su violencia en estado de necesidad, jamás para divertirse.
Un abrazo.

Cristina Catarecha dijo...

Tienes muchísima razón. Lo cierto es que no se me ocurre ninguna palabra para describir esa miserable faceta de ciertos humanoides.
Un abrazo.

Rolex dijo...

Estas cosa tienen los dias contados. Ya somos bastantes los que tenemos conciencia para saber como tratar a los animales y a nuestros semejantes tambien. Poco a poco. Y más que culpabilizar a quienes las practican, sólo siguen una tradición, muy española, los veo como victimas de su lado irracional.

AqUÍstOYyO dijo...

Somos miles en realidad. ¿Cómo no puede actuarse de alguna manera?! Las autoridades locales no podrán arriesgarse a eliminar esa costumbre bárbara porque perderían votos, pero ¿no existe alguna instancia superior que por ley la prohiba? Denunciarlo públicamente es importante, pero como podemos comprobar, un año tras otro, no suficiente.

Arturo dijo...

Rolo, es cierto que no se debe culpabilizar a lo espectadores que no hacen otra cosa que seguir el atávico morbo que les produce la sangre. Pero no es menos cierto, que conviene señalar lo aberrante de estas costumbres, para que con el tiempo desaparezcan y mejor antes que después.

Arturo dijo...

Emi, se que no es suficiente con la denuncia y menos desde este rincón, donde el viento borra las palabras. Pero produce satisfación saber que hay más personas que tienen la misma perspectiva sobre estas abominaciones. Quizá con el tiempo seamos mayoría y se destierren semejantes, mal llamadas, costumbres y se consiga que el ordenamiento jurídico, al igual que hizo con las peleas de perros, penalice el salvajismo.