Una perla al día

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Ganas de jubilarme


Jubilación...viene de júbilo? El otro día mientras daba una vuelta por mi antiguo barrio, vi a este hombre junto al quiosco de periódicos y me imaginé que en su rutina este momento, era cercano a la gloria. Pensé que cómo cada domingo, su mujer le envió a por el pan, y con la obediencia adquirida con los años, y los derechos adquiridos en la convivencia, se permite el lujo de dilatar el recado, disfrutando de ese sol cariñoso de noviembre.
Siempre me ha gustado más este tipo de jubilados, que los que se encaraman en las verjas a ver las obras, que al fin y al cabo se asemejan a un campo de batalla.
Cómo me gustaría jubilarme, y no tener que ir a trabajar... Ahora que es tiempo de setas he descubierto, que los pelotas, proliferan más que cualquier tipo de hongos (aunque no se le vean las esporas) y la cuesta de los lunes cada vez se hace más empinada.

2 comentarios:

Cristina Catarecha dijo...

Coincido plenamente contigo en toda la apreciación de tu post aunque yo, que soy muy temeraria, añadiría un nuevo tipo de jubilado: el deseado.
Me refiero a que a medida que avanza la vida de cada uno y las dificultades que la vida de los demás nos echan encima, debería existir la clase del jubilado deseado. Deseado por todos los que sufrimos a ese inútil y con el que debemos seguir trabajando, o tropezando, da igual. Que lo retiren!! que lo guarden en la zona de "aparcados" y nos lo quiten de delante. Si nos tenemos que fastidiar unos años más....pues bueno, lo haremos y seguiremos trabajando pero, por dios!, que nos quiten de enmedio a esos petardos/as que sólo nos joden la vida.
Ayyssss, esos banquitos al sol, esos artículos de Maruja Torres, esos cortaditos calentitos y esa cadencia que da la ausencia de reloj y que permite apreciar todas las fotos del mundo.....
Yo también querría "eso", si averigüas el truco, plis, dímelo.
Besos.

Arturo dijo...

La solución se llamaría Primitiva, pero soy hombre de poca fe. Pero que bonito sería vivir, poder leer, viajar, mirar, fotografiar...En cuanto a la extinción de los estúpidos, aún soy más descreído. Un tal Alberto dijo “Hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana, aunque encuanto al universo no estoy muy seguro” y me temo que suscribo sus palabras. Hace tiempo que descubrí que la organización y la jerarquía de mi empresa (Administración del Estado) copia su estructura de las bibliotecas, dónde por razón de comodidad del bibliotecario, los libros más inútiles ocupan los estantes más altos, con la salvedad de que los templos de lectura, los que habitan tan alta posición no toman decisiones.